Crema de calabaza

12:00




Castañada, vigilia de Todos los Santos o Halloween es sinónimo de boniatos y castañas, 'panellets' y sobre todo calabaza, muy presente también en elementos decorativos debido al auge que en los últimos años ha vivido esta festividad cada vez más "estadounizada".

Con motivo del 1 de noviembre, os presento una receta elaborada por mi Pinche más especial, que venciendo a su timidez se ha animado por fin a escribirla en primera persona para este blog. Un plato sano, fácil y económico que puede prepararse de varias maneras y que sienta tan bien ahora que empieza a bajar la temperatura.

Es obvio decir que, personalmente, a mí me encantó. También los tropezones que podían elegirse (galletitas de queso, dados de zanahoria, cebolla crujiente y trocitos de pollo y de hamburguesa). Pero como no es cuestión de robar protagonismo, le paso el teclado a la Pinche para que os cuente mejor su receta de esta crema.

 
 
De un tiempo atrás, estoy intentando comer de forma más sana y en la búsqueda de nuevos platos y sabores, me topé con la calabaza. Me sorprendió mucho el color y sobre todo, el dulce sabor que tiene: ahora es un ingrediente más en muchas de mis invenciones culinarias.

Uno de los platos más sencillos que se pueden preparar con la calabaza es la crema. Además de sencillo es bastante económico: es un producto barato, sale bastante cantidad y es saciante, además de sabroso.

Mi receta para la crema de calabaza es la siguiente: 




INGREDIENTES:
  • 1 calabaza
  • 2 zanahorias 
  • 4 cucharadas de nata para cocinar
  • 1 pizca de sal + 1 pizca de pimienta
  • 1 taco de queso/tranchete/cajita de queso fresco (opcional) 


 

ELABORACIÓN:
 
El paso más engorroso es partir la calabaza: tiene una corteza dura y cuesta cortarla. También hay que sacar toda la montaña de pepitas que tiene, pero una vez la tengamos limpia de piel y semillas, sólo hay que trocearla en tacos y echarla a una olla a hervir con un poco de agua, un poquito de sal y de pimienta y una cucharada de aceite. Las zanahorias también se pelan y se trocean y se ponen en la misma olla. Se dejan hasta que la verdura esté cocida. (Es opcional echarle una patata pequeña para que quede un poco más cremosa, pero también resulta un poco más pesada al comerla, así que según las preferencias)

Cuando la calabaza y las zanahorias estén blanditas (que no deshechas) se pasan por la batidora, añadiendo las cucharadas de leche o nata para cocinar para ligar mejor la crema y el queso para darle un poco más de untuosidad y que no esté tan dulzona. Si vemos que queda demasiado compacta, se le añade agua donde han hervido las verduras hasta que quede más líquida o menos, según a nuestro gusto. ¡Y ya la tenemos lista! 



El momento en que la tomemos es aconsejable echar un poquito de pimienta en el plato donde la hayamos servido porque potenciará más el sabor.

Se puede combinar con muchos ingredientes más, para darle otro toque. Según el día, yo le añado diversos tropezones: picatostes (pan tostado o frito); zanahoria o trocitos de calabaza pasados por la plancha y cuarteados; taquitos de queso o queso rallado; un poco de bacon; frutos secos troceados (pistachos, anacardos o avellanas); cebolla deshidratada crujiente… 




Hace poco la hemos probado con almejas, que nos resultó muy gustoso, aunque habitualmente solemos acompañarla con carne a la plancha.

 

Es ideal para estos días otoñales, que no hace ni frío ni calor… ¡¡y quedará genial en la cena de Halloween!! 



Y... ¡¡¡AL ABORDAJE!!!


PD: Por cierto, si queréis recuperar la receta de panellets publicada el año pasado, clicad aquí.

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