TRUCO: pizca de sal para un gintonic menos amargo

11:00

Tal y como os adelanté la pasada semana, este año pretendo ir actualizando el blog con más frecuencia y con artículos que no sólo se limiten a recetas. En este sentido, una de las novedades que me apetecía incorporar es un apartado donde desvelar alguno de esos trucos o consejos que uno descubre conforme va aprendiendo ciertas cosas relacionadas con la cocina y la gastronomía en general.

El primer de ellos tiene que ver con la bebida de moda: el gintonic. Un combinado que ha desplazado ya al clásico cubata. No en vano, España ha pasado a ser la segunda consumidora de ginebra a nivel mundial (por detrás de Filipinas y delante del Reino Unido), pero la primera en ginebra premium o de gama alta. Recientemente, los informativos se hacían eco de esta tendencia: vídeonoticia de TV3 (en catalán) sobre el creciente interés por el gintonic.

Reconozco que soy de los que se ha apuntado a esta moda. No porque parezca que ahora todo el mundo tenga que beber gintonics, si no porque he asaltado una fórmula mágica perfecta para su ingesta, pues hasta la fecha, curiosamente, no era de mi agrado por su característico sabor amargo.

Después de probar algunas combinaciones, ginebras varias y diferentes tónicas, con aderezos distintos, un profesor de la Escuela de Hotelería me dio la clave. Un elemento inesperado me ayudaba a encontrar mi punto de sabor ideal. Y se trata de una especie que usamos a diario en la cocina y que a más de uno sorprende verla usarse en cualquier bebida alcohólica que no sea el tequila. Sí, me refiero a la sal.


Una pizca de sal en el gintonic contrarresta la quinina de la tónica, el componente que le da la amargura. Si sóis de los que no os convence ese toque amargo de este combinado, probadlo con este truco. El resultado es asombroso. Si no, siempre podéis optar por buscar tónicas más suaves (como por ejemplo la 1724, la primera elaborada con quinina natural auténtica y recolectada a mano en uno de los antiguos caminos del Inca, en Perú).

Simplemente debéis echarle un poco de sal. No mucha. Menos de la mitad de una cucharilla de café (o algo más, depende). Da igual cuándo, aunque recomiendo que sea justo antes de verter la tónica en la copa porque así quedará mejor mezclado.

Ya me contaréis...


Y por si os preguntáis cómo es posible que la sal reduzca el amargor, para aquellos que seáis más curiosos o estudiosos, os dejo algunos artículos que hablan de ello (un par en inglés): Industria Alimenticia, Suppression of bitterness y Chemical Senses

Jordi, del Pachito Lounge de Tarragona, donde tiene 97 ginebras distintas

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