Can Bosch, mi primera estrella

11:00

Chef Pirata ya tiene su primera estrella Michelin. No, no se trata de que haya sido reconocido prematuramente con una de las distinciones de más prestigio en el mundo de la restauración. ¡Qué más quisiera un servidor! El motivo se debe a la visita que el pasado 19 de febrero realizamos a uno de los tres establecimientos de esta categoría que tiene la provincia de Tarragona, el Can Bosch de Cambrils (los otros dos son Rincón de Diego, del mismo municipio, y El Torreó de l'Indià, en Xerta).

Nos decantamos por el menú Pica-Pica porque era el ideal para la ocasión: ofrece algunos de nuestros platos o alimentos preferidos (como las alcachofas, el pulpo o el arroz negro, entre otros) y además es el más económico de entre los menús-degustación, que para los tiempos que corren pues también es un factor a tener en cuenta.

Menú Pica-Pica del Can Bosch de Cambrils

Tapas de aperitivo de la casa
Empezamos con cuatro tapas de aperitivo de la casa: crujiente de parmesano, canapé de espinacas con salmón, mejillón con cebollino y un bombón de foie gelatinado. Excelente manera de abrir el apetito, realzando o suavizando distintos sabores como el de un queso potente como el parmesano o el del toque cremoso del foie en gelatina.

A continuación, una combinación ideal: alcachofa con calamar. La verdura por excelencia de esta época del año unida a uno de los mejores productos de una villa marinera como Cambrils. Pese a nuestra pasión por la alcachofa, agradó y mucho la ternura y gusto del pescado ligeramente pasado por la plancha.


Gratinado de galeras al cava
Hablando de pescado, en el siguiente plato cobró protagonismo otro de los alimentos 'estrella' de la localidad y que se encuentra en plena temporada: la galera. Presentado, eso sí, en un formato no tan habitual, como es un gratinado al cava, amenizado con trocitos de corteza de pan y panceta ibérica.


Cazuela de pulpo y arroz negro
 

Aunque para platos marineros, los dos que llegaron a continuación siguiendo el debido ritmo de esta degustación.

El primero, una cazuela de pulpo con patatas y mongetas del Ganxet, la judía blanca con Denominación de Origen Protegida que le aporta el sabor suave y cremosidad idóneas, gracias a su poca percepción de piel y textura fina al paladar. 

El otro, el que no podía faltar: un arroz negro delicioso al que ni tan siquiera el paso de los minutos, fruto de la propia conversación de la mesa, parecía afectar. Tampoco se vio perjudicado por el hecho de acumular ya varios platos catados de un menú al que le restaba aún una ríquisima merluza con sanfaina endulzada (más próxima a una mermelada de pimiento y tomate) y dos postres (un sorbete de cítricos ideal en estos casos para "rebajar" y "petits fours" para acompañar con los cafés).




En definitiva, una velada perfecta para estrenar mi primera estrella Michelin.



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