Mi primera vez... en la cocina

10:00

Soy un cocinero tardío. De hecho, considero que apenas sé cocinar (algunos opinan extrañamente lo contrario). Quizás he aprendido por ahora lo justo, un poco sobre la marcha, sobre todo a raíz de vivir solo. Primero no le prestaba demasiada atención. Iba más a lo práctico y, por qué no decirlo, seguramente también a lo no tan sano (mucho frito, mucho congelado, pizzas y hamburguesas en detrimento de verduras). Por llamarlo de alguna manera fue una época de cierta dejadez y gandulería, que pasó factura en forma de algún kilito de más. No pasaba mucho rato en la cocina, la verdad, ni me paraba a pensar en qué platos podría preparar a lo largo de la semana. Una buena dieta, con sabios consejos de una endocrinóloga, empezó a cambiar la dinámica... y los hábitos alimenticios. Además, me ayudó a redescubrir una pasión escondida. Ahora disfruto planificando los menús y ni tan siquiera me da la sensación de estar dedicándole mucho tiempo.

Mi primera creación fue algo parecido al sandwich Corty

Lo cierto es que en casa siempre ha cocinado mi madre. Y aunque se empeñe en decir que tampoco sabe cocinar, es buena señal que yo, de pequeño, acabara por comer casi de todo y sin rechistar (salvo las clásicas excepciones de los niños, claro). Aun así, con los años, los pocos productos que no podía soportar me han ido gustando más y más, hasta el punto de adorarlos. A veces me pregunto: ¿Cómo es posible que solamente tolerara un tipo y marca de queso muy concreta si ahora enloquezco con todas y cada una de las variedades?

Pero vamos al grano. La primera vez que recuerdo manejando los fogones para cocinar algo se remonta a tiempos de educación básica. Entre sexto y octavo de EGB, más o menos, tres amigos de la infancia organizábamos los viernes una cena en casa de cada uno. Se convirtió en una tradición. Lo típico era comer pizza. Pero un servidor pensó que aquello de sacar una caja del congelador, poner el horno en marcha y ya, pues no tenía la misma emoción. Me dio por ejercer de anfitrión de otro modo, preparando yo mismo la cena. No me compliqué. Sin ir más lejos, también hice pizza. Pero casera. Untando el tomate en su base (ya preparada eso sí) y echándole sus especies e ingredientes al gusto.

Semanas después, me atrevería con un sandwich un tanto especial, al que bautizaría como 'Trikini'. Partiendo de la idea del mítico 'bikini' (o mixto de jamón y queso, según de donde se proceda), incorporé un piso más, con lechuga y mayonesa, además de un huevo frito coronando la parte superior. Lo más parecido que conozco a este 'invento' mío sería el sandwich Corty del restaurante de El Corte Inglés. No se tiene que cocinar mucho, lo sé. Pero poco a poco fui perfeccionándolo al pasar el pan de molde por la plancha con un poco de mantequilla, en vez de simplemente tostarlo en la tostadora.

Esos fueron mis modestos inicios como Chef. Trayectoria que espero que no haya hecho más que arrancar.


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4 comentarios

  1. Mi sandwich preferido. Recuerdo como el mejor que comí en un bareto de La Coruña. Fue una experiencia gastronómica impresionante.

    Gracias por recordármelo!!

    Silvia

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  2. No está nada mal je je x lo menos ningun ingrediente salió herido!te invito a conocer mi primera veez :-)

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  3. Jajajajaja! Acabo de leer tu post! Buenísimo!!! Gracias por compartirlo conmigo!!!

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